lunes, 13 de noviembre de 2017

La Ciénaga de Zapata

Ciénaga de Zapata. Es uno de los sitios más singulares de Cuba, donde se agrupan varios tipos de ecosistemas de pantano, medianamente o poco modificados por la acción del hombre. Predominan allí paisajes de llanuras bajas, pantanosas y semi-pantanosas, sobre depósitos turbosos y rocas calizas, con suelos hidromórficos y vegetación de sabanas naturales de alto valor estético y paisajístico, tales como la Laguna del Tesoro y la cuenca del Río Hatiguanico, principal arteria fluvial de la zona, así como Playa Larga y Playa Girón. En su conjunto, la vegetación de la Ciénaga de Zapata constituye una de las áreas verdes más importantes de Cuba y, por las propias especies de la flora y la fauna que alberga, representa un lugar de interés mundial. Visitar el lugar es sin dudas una extraordinaria aventura para los amantes de la naturaleza y la vida. Cuidarlo significa una responsabilidad vital e inigualable.

La Ciénaga de Zapata es el territorio de mayor humedad de Cuba y uno de los mayores de América Latina y el Caribe, aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura como Reserva de la Biosfera y también declarada Sitio Ramsar.

Está reconocida como Parque Nacional Cubano y actualmente respaldada jurídicamente por el Decreto 197/96 del Plan Turquino Manatí, que declara a toda la Ciénaga de Zapata Región Especial de Desarrollo sostenible. Tiene una superficie de 4 500 km2. Posee uno de los mayores reservorios de agua dulce del país y la mayor área de pantanos y marismas de Cuba.

Características físicas

Geología

Desde el punto de vista geológico este humedal se caracteriza por la presencia de considerables espesores de turba y una estructura de fallas profundas que han condicionado la existencia de dos bloques bien definidos: La Ciénaga Occidental y la Ciénaga Oriental de Zapata. La primera constituye un bloque más definido donde predomina el tipo de costa acumulativa mientras, que en el bloque oriental la costa es de tipo abrasiva y más elevada. Es el mayor humedal de Cuba y el área más grande y mejor conservada de las islas del Caribe.

Relieve

El relieve fluvial es casi inexistente en todo el territorio (ICGC, 1993), solo el río [Hatiguanico], de pocos km, atraviesa la Ciénaga y evacua superficialmente parte de sus aguas para desembocar en la ensenada de la Broa. La altura máxima sobre el nivel del mar es de 10 metros y la altura mínima sobre el nivel del mar: 0 - 2 metros. En la zona de marismas, la profundidad máxima es de 2 metros y en la zona costera, entre 1 y 600 metros, aunque dentro de la Bahía de Cochinos alcanza los 1000 metros.

Suelos

Los suelos en la Ciénaga de Zapata presentan una distribución espacial E - W en cuatro franjas:

Ferralíticos rojos (típicos e hidratados) y ferralíticos amarillentos: Forman una estrecha franja en la vertiente norte que limitan con los suelos pantanosos turbosos; los ferralíticos rojos son los más productivos por su buen drenaje, los ferralíticos amarillentos están en las zonas más bajas y la afectación por hidromorfía se muestra en la coloración amarillenta.

Turbosos, turbosos gleyzados y margosos-turbosos: Se encuentra en la franja ocupada por pantanos y su formación ha sido base de residuos orgánicos de vegetación herbácea y leñosa.

Redzinas rojas y negras: Se encuentran en la vertiente sur y los suelos predominantes son del agrupamiento húmedo-calcimórficos, cuya distribución en la parte occidental comprende únicamente las redzinas negras y en la parte oriental se combinan con redzinas rojas y piedra hueca. En la superficie de piedra hueca se produce una acumulación de partículas minerales y orgánicas en las oquedades del terreno, lo que posibilita el desarrollo de plantas que fijan sus raíces en ellas.

Cenagosos costeros y solonchak de mangle: Se han producido bajo la influencia activa del mar con nutrición hídrica freático-lavado. Están compuestos por material fangoso-arenoso y arcilloso-gleyzado con material orgánico a veces en forma de horizontes turbosos y un espesor entre 5 y 30 cm.

Clima

Las características climáticas están muy marcadas por las condiciones físico-geográficas locales. Las temperaturas tienen un comportamiento que se pueden definir como:

Débil gradiente N-S de la temperatura media anual, con los valores más altos hacia el interior.

Débil gradiente N-S de la temperatura máxima media anual, con los valores más altos hacia el interior.

Pronunciado gradiente N-S de las distintas variables climáticas desde la porción central con valores extremos de la temperatura del aire y las mayores precipitaciones anuales hasta la zona costera sur, con un régimen térmico cálido casi todo el año.

El período más cálido comienza en mayo y finaliza en octubre y el más seco (invierno) desde noviembre hasta abril.

Las precipitaciones tienen un marcado comportamiento estacional con valores que oscilan entre 1 200 y 1 300 mm en el período lluvioso y 250 y 300 mm en el período seco. La media de precipitaciones anuales es de 1300 mm.

El régimen de humedad está dado por la humedad relativa del aire, que es del 85 % y el viento predominante es de región Este (ICGC,1993). La temperatura media del mes más cálido es 30º C y la media del mes más frío es 20º C.

Hidrología

La cuenca de Zapata es uno de los mayores y más complejos sistemas de drenaje cársistico del país. Hidrológicamente el humedal es alimentado tanto por escurrimiento superficial como por acuíferos adyacentes de la Llanura Habana-Matanzas y de Colón, y conduce naturalmente el flujo de sus aguas de este a oeste para desaguar fundamentalmente por el Río Hatiguanico en la Ensenada de la Broa y, en menor cuantía a través del canal Soplillar en forma léntica hacia la Invasión de Bahía de Cochinos (ICGC ACC. 1993).

Características ecológicas

La plataforma adyacente al borde meridional de la Ciénaga de Zapata se ha desarrollado a través de un complejo proceso en el cual la posición geográfica, el carácter insular, la evolución geóloga-geormorfológica, la composición del sustrato y las características hidrodinámicas del acuatorio, han condicionado la presencia de rasgos particulares en los ecosistemas. Uno de los rasgos más notables de la Ciénaga de Zapata es la existencia de una serie de complejos territoriales naturales submarinos, cuya unidad estructural pone de manifiesto una relativa homogeneidad marcadamente zonal. Otras de sus características ecológicas más sobresalientes son la fragilidad ecológica, el carácter sublatitudinal en la distribución espacial de las unidades paisajísticas y una relativa homogeneidad de la distribución de los complejos territoriales.

Igualmente se caracteriza por poseer una flora muy particular con una notoria individualidad biogeográfica, por lo que es reconocido un distrito fitogeográfico. Su endemismo no es alto (13%) (del Risco y colaboradores, 1995 citado por Perera, 1998). Presenta 35 taxones con una distribución restringida en Cuba que están en el área de la región caribeña y 49 taxones con una distribución Pan Cubana que la relacionan con la Sub - Región Antillana, siendo sus mayores relaciones fitogeográficas con La Española, Sur de los Estados Unidos y Bahamas. De las más de 900 especies conocidas para el humedal, pertenecientes a 110 familias botánicas, se encuentran 15 consideradas raras o en peligro de extinción.

La pobreza de especies de peces fluviales es también una característica de este humedal, aunque es una generalidad en todo el archipiélago cubano. Por el contrario, se reportan en el territorio una de las comunidades de aves, especialmente acuáticas, más ricas y diversas del país. Sus características ecológicas han condicionado que hasta el presente, sea la única zona de la isla de Cuba en la que conviven simpátricamente tres especies de mamíferos caprómidos, la jutía enana (Mysatheles nanus), la jutía carabalí (Mesocapromys prehensilis) y (Capromidae, familia endémica de las Antillas) Nieto, 1997.

Herbazal de Ciénaga

Este hábitat se caracteriza por la presencia de especies herbáceas, fundamentalmente Cladium jamaisence (Cortadera de dos filos), Tipha dominguensis(Macío), Eleocharis instertincta (Junco de ciénaga), EIeocharis cellulosa (Junco fino) y Sagitaria diversiflora (Flechera).

Algunas especies desaparecen en época de inundación y dan paso a otras como son: Numphar luteum (Malangueta) y Ninphea rosea (Ova blanca). Igualmente pueden encontrarse elementos del manglar dispersos entre la vegetación herbácea.

Es el hábitat de cuatro especies endémicas locales de la fauna Zapata: Mesocapromys nanus (Jutia enana), Torreornis inexpectata inexpectata (Cabrerito de la ciénaga), Ferminia cerverai (Ferminia ) y Cyanolimnas cerverai (Gallinuela de Santo Tomás). Existen aquí otras especies como Crocodylus rhombifer(Cocodrilo cubano), Trachemys decussata (Jicotea), etc.

Bosque siempre verde de mangle

Este es un bosque perennifolio que presenta un solo estrato arbóreo en el que se encuentran las cuatro especies de mangle que existen en Cuba: Rhizophora mangle (Mangle rojo), Avicenia germinans (Mangle prieto), Laguncularia racemosa (Patabán) y Conocarpus erecta (Yana). Cuando están en la línea de costa se presentan por lo general con una distribución consecutiva, tierra adentro, en el mismo orden que se han referido anteriormente. En la ribera de los ríos y canales se pueden presentar con otra disposición, en ocasiones formando bosques de una sola especie a los que se les llama yanales o patabanales, según la especie de que se trate.

Las especies de fauna más frecuentes son: Capromis pilorides (Jutía conga), Mysateles prehensilis (Jutía carabali), Butoegallus gundlachi (Gavilán batista), Teretristis fernandinae (Chillina), Dendroica petichia (Canario de manglar), Crocodylus rhombipher (Cocodrilo cubano), etc.

Bosque siempre-verde de ciénaga

Este es un bosque con un estrato arbóreo bajo, en el que predominan: Bucida buceras (Júcaro), Tabebuia angustata (Roble blanco), Calophylum antillanun(Ocuje), Rauwolfia cubana (Vívona); algunas palmas como Saval parviflora (Palma cana) y Acoelorraphe wrighti (Guano prieto). Hay abundantes epífitas como Tillandsia valenzuelana, T. flexuosa y T. uneoides (Curujeyes) y lianas Smilax laurifolia, S. habanensis, S. filiformis. Las herbáceas más frecuentes son Typha dominguensis y Sagitaria diversifolia, ambas presentes en el herbazal de ciénaga.

Nidifican en este hábitat especies como Amazona leucocephala (Cotorra) y Aratinga euops (Catey). Son frecuentes otras especies de la fauna: Epicrates angulifer (Majá de Santa María), Capromys pílorides y Mysateles prehensilis (Jutías), Starnoenas cyanocephala (Paloma perdíz), Glaucidium siju (Sijú platanero) y Mellisuga helenae (Zunzuncito) quien prefiere los árboles de este bosque para ubicar sus nidos. En los bosques de Ciénaga de Santo Tomásse localiza una subespecie endémica local de reptil, Anolis lueteogularis calceus (Chipojo de Santo Tomás).

Bosque semideciduo Mesófilo típico

Más de la mitad de las especies del estrato arbóreo son caducifialias y las más frecuentes son: Lisiloma latisiligua (Soplillo), Bursera simaruba (Almácigo), Ceiba pentandra (Ceiba), Roistonea regia (Palma real), Cedrela mejicana (Cedro), Cordia gerascanthus (Baría) y Hibiscus elatus (Majagua). Pueden aparecer algunas Orquídeas v curujeyes del género Tillandsia.

Bosque semideciduo con humedad fluctuante

Es característico de llanuras con humedad fluctuante. Presenta especies deciduas micrófilas y espinosas y una rica capa herbácea. La especie más típica es Bucida subinermis (Júcaro), también es abundante Spondias mombin (Jobo), Lonchocarpus cericereus, etc.

En ambos tipos de hábitat se encuentran una gran cantidad de las especies de aves que existen en la Ciénaga de Zapata: Priotelus temnurus (Tocororo), Todus multicolor (Cartacuba), Mellisuga helenae y Chlorostilbon ricordi (Zunzunes), Amazona leucocephala (Cotorra cubana) y otros.

En la ciénaga también encontramos en menor escala otras formaciones vegetales como el bosque siempre-verde micrófilo costero y subcostero, además se encuentran matorrales secundarios constituidos por una especie de alto poder competitivo (Dichrostachys cinerea) comúnmente conocido como marabú. Dentro de la vegetación cultural se destacan el arroz, los cultivos varios, caña, cítricos, etc.

Flora y fauna

En la Ciénaga de Zapata predominan los bosques sobre calizas y partes mal drenadas, así como los manglares. Además, existen grandes extensiones generalmente inundables donde crece el herbazal de ciénaga, formado por CortaderaPalmanacaArraijánYana y Guanito, entre otras.

El patrimonio forestal de la Ciénaga de Zapata esta constituido por: bosques naturales (233 265.3 ha), plantaciones jóvenes (928.2 ha) y plantaciones establecidas (4 170.8 ha). Según The Field Museum 2005 se estima que existen alrededor de 1000 especies de plantas autóctonas agrupadas en 110 familias, destacándose 130 endémicas cubanas, de las cuales 6 son locales y 14 son especies raras o en peligro de extinción (Amorín, J, et al 2002).

La fauna está representada por 15 especies de Mamíferos, 258 de Aves, 43 de Reptiles, 4 de Peces y 16 de Anfibios, así como una gran variedad de Insectos y otros Invertebrados. Entre las especies de animales se destacan 5 endémicas locales y 16 en peligro de extinción. Esta región es además uno de los refugios más importantes de 65 especies de aves migratorias.

Respecto a los animales, los valores del lugar trascienden las fronteras locales, la Gallinuela de Santo Tomás y la Ferminia son aves exclusivas de la zona y consideradas como las de hábitat más restringido en el mundo.

De conjunto, se han observado más de cien especies de Aves endémicas de Cuba, entre ellas el ZunzuncitoCabrerito de la CiénagaGavilán colilargoCateyCotorra y Paloma Perdiz, de las que se forman grandes concentraciones durante todo el año. La Ciénaga de Zapata constituye refugio natural de miles de aves migratorias provenientes de América del Norte.

Existen dieciséis especies de reptiles, entre los que sobresalen los Cocodrilos cubano y americano, IguanaLagartijasMajaes y varios tipos de Ranas.

Los mamíferos están representados por un endémico local: la Jutía enana, además de la Jutía conga, así como por abundantes poblaciones introducidas de Puerco jíbaro y Venados.

En los esteros y lagunas es posible localizar dos especies de vertebrados acuáticos amenazados de extinción: el Manatí y el Manjuarí, este último es un pez que en Cuba sólo se encuentra en esa región.

Hasta ahora, en la Ciénaga de Zapata se han podido identificar más de mil especies de insectos, Arácnidos y Artrópodos, algunos de formas muy peculiares. Como en todas las ciénagas de la isla, abundan allí varias especies de Mosquitos y Jejenes.

Bello ecosistema

Para aumentar el atractivo de la Ciénaga de Zapata, se encuentran allí cavernas muy profundas cerca de la costa sur, en las que las aguas varían desde dulces arriba hasta totalmente saladas en las profundidades.

Viven en ellas varios representantes de la fauna marina, incluyendo corales y peces. La zona constituye un ecosistema húmedo o tierras muy humedecidas que hoy son objeto de gran interés para la protección ambiental, pues la Ciénaga de Zapata y otras costeras de Cuba constituyen verdaderos laboratorios naturales. Un ecosistema muy saludable en este entorno cubano es el de los flamencos.

Gran parte del Parque Nacional Ciénaga de Zapata está cubierto de bosques exóticos, ríos, lagos, cavernas inundadas, piscinas naturales, zonas vírgenes y sabanas típicas de ciénaga que brinda refugio al 30 por ciento de la fauna autóctona de Las Antillas Mayores.

Población

La Ciénaga de Zapata tiene una población de 9011 habitantes, de los cuales el 34% está concentrado en dos asentamientos Gironcito y Cayo Ramona. Es el municipio de mayor extensión del país y con la más baja densidad de población, aproximadamente 2 hab/km2.

Las principales actividades económicas son la silvicultura, la apicultura, la pesca, la industria local y el turismo, todas ellas con bajo nivel de desarrollo y poco valor agregado por la falta de tecnologías apropiadas para el uso y manejo de los importantes recursos naturales de que dispone el territorio: forestales (madera preciosas), energéticos (turba y bosques), melíferos, pesqueros (cocodrilos, TortugasCrustáceos, mariscos) y paisajísticos.

El territorio presenta un alto grado de vulnerabilidad ante los fenómenos meteorológicos extremos y el incremento del nivel del mar por cambios climáticos, debido la poca altura sobre el nivel del mar, la ubicación de los asentamientos humanos en zonas bajas costeras, la exposición de las fuentes de abastos de agua a la intrusión salina, la fragilidad de su flora y fauna y actividad económica.

Evaluación de las interrelaciones

La política hidráulica encaminada a aumentar las reservas de agua en el país con diferentes propósitos, así como los planes de desarrollo integral de ese territorio, incluyendo la producción de alimento, planteó la compleja disyuntiva de tener que compartir las aguas de la cuenca Zapata entre el humedal y la actividad económica.

Como resultado de esto, durante las décadas de los 60s y 70s comenzó la construcción de grandes obras hidro-técnicas (embalses, sistemas de drenaje y pozos), de infraestructura vial y el incremento de la explotación de los acuíferos adyacentes a la Ciénaga trajo serias modificaciones en las funciones del humedal, así como el incremento de las inundaciones pluviales, la intrusión salina y el aumento de los sedimentos en suspensión en las aguas del escurrimiento superficial.

Según estimados, se ha producido una disminución de un 18% en el balance hídrico durante el período 1959-2004 en la porción occidental del ecosistema, se han modificado los patrones de circulación del agua debido principalmente a la construcción de canales de drenaje y de la carretera Jagüey-Playa Larga, así como un aumento de la intrusión salina por el manejo inadecuado de los acuíferos (Petrova, V. 2002). Las obras de canalización han aumentado las posibilidades de escurrimiento lineal concentrado, que antes sólo se limitaba al río Hatiguanico. Ello ha provocado una discontinuidad en las formaciones vegetales, transformando el hábitat y los procesos naturales que en ellos se llevan a cabo.

La presencia generalizada de intrusión marina a una, u otra, profundidad, en toda el área de la ciénaga se debe a que prácticamente todo el horizonte acuífero se encuentra bajo el nivel del mar, sin barrera geológica de resguardo lo que incrementa su vulnerabilidad a las intervenciones hidráulicas. La disminución de los niveles de los acuíferos y el avance de la intrusión salina en la costanera norte de la Ciénaga Oriental, es resultado de la intensa sobre explotación de los pozos en los primeros años del funcionamiento del plan Arrocero Sur, debido a lo cual fue preciso sellar más del 60% de los pozos de explotación durante unos 10 años.

La reducción del balance hídrico, la alteración de los patrones de circulación y la afectación de la calidad del agua ha incidido de manera significativa sobre la biodiversidad ocasionando pérdida y reducción de hábitat, fragmentación del ecosistema y disminución de especies. Su interacción sinérgica con la variabilidad climática y la introducción de especies exóticas agudiza los efectos sobre el ecosistema, produciendo el deterioro de sus funciones y la fragmentación con la consecuente disminución espacial del hábitat, su distribución y continuidad.

Los efectos de la variabilidad climática, especialmente las sequías alternadas con los huracanes, se ha hecho sentir con fuerza en los últimos años, aumentado en duración e intensidad. Así por ejemplo, entre noviembre 2004 y Febrero 2005 se registraron sólo 6.5 mm de una media para el período de 163.1 mm.

En el período seco aumenta la ocurrencia de los auto-incendios de la turba, debido a la desecación de la capa superior del horizonte y el aumento de la temperatura. Las mayores afectaciones por incendios forestales se han producido históricamente en los herbazales de ciénaga y en las sabanas, en cambio en los últimos años han ocurrido en bosques subperennifolios, semicaducifolios y con humedad fluctuante. Estos han provocado además incendios subterráneos y la pérdida del suelo, que representan considerables daños ecológicos en zonas naturales de gran interés florístico y faunístico, donde están representadas especies amenazadas o en peligro de extinción. Los incendios son la causa de la destrucción de los sitios de refugio, alimentación y reproducción de la fauna en general, con la correspondiente pérdida de hábitat de numerosas especies y deterioro de la biodiversidad.

Los huracanes han incrementado su ocurrencia e intensidad, siendo afectada la Ciénaga de Zapata por 4 de ellos en los últimos 5 años. Por ejemplo, el huracán Michelle en el año 2002, provocó severos daños a la flora y la fauna y además propició una gran acumulación de materia orgánica, fuente para un incendio forestal de gran proporción (Medina, N. y A. Alfonso. 2000 y CITMA, 2002). Durante el periodo 2000-2006 ocurrieron 118 incendios forestales y en el 2007 se desarrolló un incendio de gran magnitud, que afectó un área de 5321 há, resultado totalmente quemadas 3900.5 há. Esta cifra representa el 60% del promedio anual de superficies afectadas en Cuba en el período 1961-2006 por esta causa, con pérdidas directas superiores a los 2 MM de pesos (AMA 2007).

La introducción de especies invasoras constituye una seria presión para la biodiversidad de este territorio.

En el medio terrestre (ciénagas y lagunas temporales, costas y áreas no inundadas), en diferentes puntos se están desarrollando especies con un comportamiento de invasoras, tanto exóticas como nativas, asociado a diversos grados de impactos antrópicos y naturales; así como a inadecuados manejos silviculturales. Entre las principales especies exóticas que se comportan como invasoras en el medio terrestre se encuentran: CasuarinaCayepút, Melaleuca, Dichrostachis cinerea|Marabú, Almendro de la IndiaTamarindo de lagunaLeucaena, Ipil-Ipil; variedades introducidas.

En el medio acuático (en cuerpos de agua dulceacuícola) los principales taxa nativos que pueden comportarse como invasores, según el nivel de alteración del ecosistema. En orden de importancia se encuentran: MiriofilumCeratopterisOva, Malangueta, Jacinto de aguaEspiga de agua, entre otras.

El desarrollo de la acuicultura con especies foráneas de peces como el Clarias en embalses construidos en las zonas de alimentación del humedal, posibilitó la llegada accidentalmente de esta especie a la Ciénaga, durante las crecidas y derrames de las presas. El Clarias permaneció desde [[1997]] hasta el 2001 en embalses fuera del humedal, pero en octubre de 2001 se observaron los primeros ejemplares, en la Laguna del Tesoro y en el Río Hatiguanico.

En los años sucesivos el Clarias fue colonizando paulatinamente diferentes partes de la ciénaga hasta llegar a las lagunas del Refugio de Fauna La Salina, con 14 ppm de salinidad a más de 50 km de donde se encontraba el cultivo controlado. Su resistencia y adaptabilidad al medio, su talla y voracidad la convierten en un serio peligro para muchas especies autóctonas del humedal, algunas de ellas endémicos locales, con las que actualmente comparte el hábitat. En el contenido estomacal de los ejemplares muestreados se ha observado peces, crustáceos, insectos, anfibios, moluscos, reptiles, aves, vegetación, semillas y bentos. Esta situación es considerada un problema ambiental crítico para la biodiversidad de la Ciénaga.

De las especies antes señaladas son consideradas como casos de máxima prioridad el Miriofilum, la Melaleuca, la Casuarina, el Marabú y el Claria cuya distribución espacial se muestra a continuación.

Distribución de especies invasoras de la flora y la fauna.jpg

Otras actividades que han ocasionado pérdida de biodiversidad en algunas áreas del humedal y que refuerzan los efectos sumarios de las presiones analizadas anteriormente, son el manejo forestal inadecuado en algunas zonas y la modificación descontrolada de la naturaleza con fines turísticos.

Entre los problemas asociados con el manejo forestal cabe destacar la sobrexplotación del bosque productor; la tala selectiva de forma inadecuada (en bolos) y la incompleta restauración de las áreas afectadas por huracanes e incendios. La modificación descontrolada de la naturaleza con fines turísticos en determinadas zonas (franja costera, laguna del Tesoro, senderos interpretativos, cotos de caza y buceo) ha traído como consecuencias afectaciones al paisaje natural y la biodiversidad (daños a las dunas, a los acantilados y a buena parte de la vegetación costera) debido a los desbroces para diversos tipos de construcciones y vías de acceso y la presencia de especies invasoras de la flora y la fauna (IGT, 2006).

Si bien las acciones de manejo del agua y de desarrollo de la acuicultura en embalses, resultaron sumamente beneficiosas para la producción de alimentos y abasto de agua para diferentes fines, trajeron indiscutiblemente afectaciones a los servicios ambientales que estos ecosistemas brindan.

Así por ejemplo, el servicio de regulación del ecosistema ha sido afectado como consecuencia de la construcción de canales de drenaje, rectificaciones y otras obras hidráulicas, lo que ha acelerado el escurrimiento superficial e incrementado la magnitud de las inundaciones en algunos sectores. La escorrentía superficial acelerada y la intensiva explotación de las aguas subterráneas provocan la disminución del gradiente hidráulico y rápida descarga de la Ciénaga, debido a que las cuencas hidrogeológicas del Sur están abiertas al pantano y al mar. Debido a este comportamiento se altera además la recarga del acuífero.

Como resultado de lo anterior se afectan los servicios de soporte relacionados con el ciclo de los nutrientes, que es considerado como uno de los factores que influye en la producción pesquera en la Ensenada de la Broa y el Golfo de Batabanó. Estos procesos unidos a la disminución de la calidad del agua, han restringido la capacidad del ecosistema de brindar este servicio, lo que se expresa en las afectaciones al hábitat acuático dulceacuícola y salobre, por procesos de eutrofización en extensa zonas ocupadas por Myriophyllum pinnatum (Miriofilum), lo que provoca en algunos momentos una reducción drástica de O2 disuelto en el agua. Además, se han producido afiaectaciones a los servicios de suministro del ecosistema, especialmente por la alteración de la calidad de las aguas para los asentamientos como Cayo Ramona y Playa Girón donde los valores de Cl sobrepasan 1000 mg/l. en los últimos años.

Los servicios culturales se han afectados por la pérdida de valores estéticos y la disminución de posibilidades de recreación y turismo ecológico. En zonas como la Laguna del Tesoro y el río Hatiguanico, la disminución de los niveles de agua dificulta el transporte acuático. Asimismo, la invasión del territorio por especies exóticas afecta los valores naturales autóctonos y el desarrollo de actividades especializadas como el ecoturismo y la pesca fluvial. El incremento de la ocurrencia de los incendios, los períodos de sequía y huracanes de gran intensidad afecta la calidad ambiental y belleza paisajística del ecosistema.

Medidas adoptadas y planes de acción

Si bien, en condiciones de un régimen hídrico regulado y un déficit en el aporte del agua, muy diferentes al régimen hídrico normal existente antes de las intervenciones hidráulicas en la Ciénaga, no resulta posible restablecer las funciones generales del humedal, es posible mitigar en gran medida una parte considerable de los efectos adversos, contribuyendo de esta manera a una mejora del funcionamiento de este ecosistema.

Las afectaciones a los servicios ambientales y los impactos previsibles al bienestar humano, han sido atenuadas en gran medida por las políticas y proyectos de desarrollo social dirigidos fundamentalmente a garantizar la salud, la educación, la diversificación económica y la provisión de servicios claves a los pobladores, que antes del 1959 eran ausentes y de supervivencia.

Un resumen de los avances más recientes del territorio, se relaciona a continuación:

El servicio de salud cuenta con 13 Consultorios del Médicos de la familia, que dan cobertura total al territorio, un policlínico de urgencias, dos puestos de urgencia, un salón de cirugía menor, servicios de rayos X y una clínica de medicina natural y tradicional. En el año 2006 la mortalidad infantil y la materna fue reducida a cero.

La cabecera y los centros de consejos populares, cuentan con los servicios básicos para la atención a la población. El 69,2% del total de las viviendas se encuentra en buen estado técnico constructivo y todos los asentamientos están electrificados.

Se han desarrollado 27 Sub-programas de la Agricultura Urbana, permitiendo la producción de hortalizas, granos, tubérculos, carne, leche, huevos, etc.; que contribuyen a mejorar la dieta familiar. Hasta septiembre del 2003 estaban en producción 15 organopónicos.

El turismo cuenta con importantes instalaciones y ocupa alrededor del 26,5% de la población económicamente activa. Anualmente visitan la Ciénaga más de 800 000 turistas nacionales y extranjeros.

Se encuentra en ascenso la fuerza de trabajo calificada, principalmente en el sector productivo.

La existencia de una Estrategia Ambiental dirigida a dar solución a los problemas identificados en el territorio, que fue aprobada en 1999 por el Consejo de Administración Municipal, órgano ejecutivo de la Asamblea del Poder Popular en el municipio, la que ha sido actualizada con los resultados y conocimientos científicos más recientes.

La creación de la Junta Coordinadora constituida por representantes de: Ministerio de Ciencia, tecnología y Medio Ambiente, Gobierno Municipal, Empresa Municipal Agropecuaria, Ministerio del Turismo, Ministerio de la Pesca, Sector Militar, Policía Nacional Revolucionaria, Guardas fronteras, Cuerpo de Guarda Bosques, Servicio Estatal Forestal Municipal. Esta junta está rectorada por el Órgano CITMA de la Ciénaga de Zapata.

En la actualidad se cuenta con un plan de manejo del territorio estructurado en cinco programas (CNAP. 2002, IGT 2006).

• Programas de protección y manejo de recursos (protección, manejo forestal y de manejo de especies y ecosistemas). • Programas de uso público (recreación y turismo y educación ambiental). • Programa de investigación científica y monitoreo. • Programa socioeconómico (desarrollo social y actividades socioeconómicas sostenibles) • Programa de administración (capacitación, desarrollo físico integrado y mantenimiento)

Estos programas de manejo contemplan la zonificación funcional del territorio e incluye además de la lista detallada y organizada de las acciones a realizar, la correspondencia de estas acciones con los problemas y objetivos de manejo, así como los recursos e inversiones necesarias.

Por ejemplo, el plan manejo adaptativo de la Claria contempla la selección de acuatorios, la extracción masiva, la comercialización, así como ejecutar acciones de educación ambiental, monitoreo e investigación de la dinámica poblacional. Igualmente se implementan, planes de acciones para otras especies invasoras como la Melaleuca, Casuarina, Marabú, y la Miriofilum con amplia participación de la población local.

Desde el año 2001 existe la estrategia nacional para la actividad de protección contra incendios forestales en la República de Cuba, elaborada con el auspicio de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la cual tienen una expresión bien definida para la zona especial Ciénaga de Zapata, con un monitoreo y sistema de actuación rápida en fase de ejecución, con un papel protagónico del Cuerpo de Guardabosque.

Ha sido fortalecido el servicio meteorológico en el humedal, lo que ha permitido perfeccionar los métodos de vigilancia del tiempo y el clima, así como el sistema de alerta temprana ante eventos meteorológicos extremos.

Se trabaja en la implementación de soluciones hidráulicas, las que permitirán: mejorar el equilibrio hídrico de la Ciénaga Oriental; elevar el nivel de agua en el canal Boca- Laguna del Tesoro; eliminar la posibilidad de que las capas de turba más superficiales se desequen; mejorar el intercambio hídrico y elevar los niveles en las porciones Oriental y Occidental; propiciar al aumento de los nutrientes en la desembocadura del río Hatiguanico y por ende el aumento de la captura de los peces en la Ensenada de la Broa; mejorar el hábitat hídrico del cocodrilo cubano y de las aves migratorias y autóctonas de la Zona La Salina; proteger, mediante dique contra la salinidad, la fuente de abasto superficial en el caso de elevación del nivel del mar.

Como se ha evidenciado, la alteración del régimen hídrico en cuanto a caudales y patrones de circulación impacta los servicios ambientales del ecosistema, bien de forma directa o a través de las modificaciones que produce en la biodiversidad. Estos efectos se agudizan cuando se suman las presiones de la variabilidad climática y la introducción de especies exóticas, creándose un cuadro sumamente complejo de interrelaciones, cuyo abordaje requiere de conocimientos integrales sobre el estado de los componentes ambientales y el funcionamiento del ecosistema en su conjunto, así como la implementación de eficientes medidas sistémicas, de mitigación y de rehabilitación de la situación actual, como en escenarios futuros.

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